UN JESUITA (predicándole a los chinos).- Os lo repito,mis queridos hermanos, nuestro señor quiere hacer de todos vosotros vasos de elección; de vosotros sólo depende que seais vasos. Os es bastante creer ahora mismo cuanto yo os digo; sois los amos do vuestro espíritu, do vuestro corazón, dos vuestros pensamientos, de vuestros sentimientos. Cristo murió por todos los hombres y a todos les fue concedida la gracia. Si no tenéis la contricción, tenéis la atricción, y en el caso de que también ésta os falte, tenéis vuestras propias fuerzas y las mías.

UN JANSENISTA (que llega de súbito) .-Estás mentiendo, hijo de Escobar y de perdición. Predicas a esta pobre gente el error y la mentira. No, Jesús no murió por todos los hombees, sino sólo por algunos; la gracia fue dada sólo a unos pocos; la atricción es una tontería; las fuerzas de los chinos son nulas e tus oraciones son blasfemias porque Agustín y Pablo ...

EL JESUITA .- ¡Calla, herético! ¡Largo de aquí, enemigo de San Pedro! Hermanos míos, no deis oídos a las palabras de este innovador, que cita a Agustín y a Pablo, y venid conmigo a que os bautice.

EL JANSENISTA.- ¡Guardaos bien, hermanos míos! ¡Non os dejéis bautizar por un molinista, porque os condenaríais eternamente! Yo os bautizaré dentro de un año, tiempo indispensable para enseñaros que es la gloria.

EL CUÁQUERO.- ¡Por caridad, hermanos míos, non os dejéis bautizar, ni por la pata de este zorro, ni por la garra de ese tigre! Es preferible mil veces seguir sin bautismo. Así lo hacemos nosotros. El bautismo puede ser un bien, pero también puede el hombre pasar muy bien sin él. Lo que verdaderamente importa es estar animado por el espiritu. Esperadlo, que non dejará de venir, y en cuanto llegue sabréis vosotros más en un instante que cuanto os puedan explicar en toda su vida estos dos charlatanes.

EL ANGLICANO. - ¡Desventuradas ovejas, huid de estos tres monstruos que tratan de devoraros! Sabed que la Iglesia anglicana es la única Iglesia pura. ¿Non os lo enseñaron bien los capellanes anglicanos que vinieron a beber punch a Cantón?

EL JESUITA. – Los anglicanos son desertores, renunciaron a nuestro Papa y el Papa es infalible

EL LUTERANO. – Vuestro papa es un infeliz, como os lo demostró Lutero. Hermanos chinos, no hagáis caso del Papa, nin de los anglicanos, nin de los molinistas, nin de los jansenistas, nin de los cuáqueros. Creed sólo a los luteranos. Non pronunciéis mas que estas palabras: In cum, sub ... El resto es pura bagatela.

EL PURITANO. – Lamentamos , queridos hermanos, la ceguera de todos estos hombres y la vuestra. Pero , por fortuna, el Eterno dispuso que llegara yo a Pekín en el momento preciso para confundir a todos estos desalmados

EL MUSULMÁN. - ¡Basta de discursos! Si estes perros siguen ladrando, les cortaré las orejas. De su prepucio no se me da una higa. A vostros, queridos chinos, sí que pienso circuncidaros. Os doy ocho días para que os preparéis, y si pasado ese tempo hay alguno que se atreva a beber vino, ya verá lo que le pasa.

CORO. - ¡Ya verá lo que le pasa! ¡Ya verá lo que le pasa!

EL JUDÍO . – Mis queridos hijos, si os decidís a circuncidaros, dadme la preferencia. Yo os dejaré beber todo el vino que os apetezca, pero como alguno se atreva a comer conejo, que es un animal inmundo , habré de matarlo en cuanto sea bastante poderoso

CORO. – ¡EN CUANTO SEA BASTANTE PODEROSO.!

LOS CHINOS. - ¡Por Confucio y los cinco Kings, que toda esta gente perdió la chaveta! ¡Tú, verdugo, llévalos a todos al manicomio y enciérralos en celdas bien separadas!


Va el verdugo con una cuerda para atar a todos los santones. Suena música de cabaret. E iníciase un movemiento de baile de los actores en el escenario. Comienza el strip –tease, que los deija a todos en pelota picada, entre penumbras. En las que un postrer destello los hace aparecer a todos cagando.